ARTICULO:

SI LAS MUJERES MANDASEN….EN LA TELEVISIÓN GALEGA
Por Rosa Gómez Limia
Xornalista y Presidenta de la Asociación (mixta) Teenses Pola Igualdade

Entre las muchas consecuencias que se derivan del resultado de las últimas elecciones autonómicas en Galicia, se encuentra el cambio de los máximos (y mínimos) responsables de la Compañía de Radio Televisión Galega, los de la TVG y los de la Radio Autonómica de Galicia.
Confieso que entre los rumores que circulan por los mentideros políticos suenan, se cuelan y deslizan de forma más o menos interesada, un buen puñado de nombres, por supuesto todos masculinos: Anxos, Alfonsos, Manolos…pero, como suele suceder ni por casualidad un nombre de mujer.
Una que ya tiene cierta costumbre como observadora impenitente de las políticas de nombramientos de los gobiernos que en Galicia han sido, conoce de sobra que la filtración de nombres de posibles candidatos forma parte de una ya arcaica estrategia anclada en la tesitura de que se acuerden de uno por si acaso no entro en el organigrama de posibles “aptos para el puesto”.
Por la CRTVG han pasado decenas de “interinos”: directores generales, directores de la tele y la radio, siempre hombres y solamente hombres, que se recuerdan con nombre y apellidos: Luís Losada, Gerardo González Martín, Guillermo Montes, Ramón Villot, Paco Campos, Anxo Quintanilla, Arturo Maneiro, Xerardo Rodríguez, Xosé Luis Blanco, Benigno Sánchez, Suso Iglesias...
¿Para cuando una candidata femenina? Las mujeres han compartido a lo largo del tiempo trabajo y capacidad con estos prebostes televisivos en régimen de interinidad política, siempre formando parte de un capacitado y nutrido grupo inserto en la colectividad de secretarias, redactoras y trabajadoras. Siempre leales y discretas, han dedicado horas de esfuerzo y dedicación a la CRTVG envueltas en el más callado de los anonimatos. Son trabajadoras eficaces pero sin apellido, tan solo nombres, Conchi, Puri, Isabel…
Esta invisibilización de la capacidad femenina ofende las sensibilidades proclives a la justicia inherente a los derechos humanos y pone de relieve una vez más, el viejo esquema patriarcal del varón subido eternamente en la poltrona de los altos cargos como si fuese un derecho adquirido desde el mismo momento en que la naturaleza caprichosa se inclinó por nacerlos varones.
Las periodistas gallegas seguimos soportando sobre nuestra dignidad y capacitación el dramático techo de cristal que nos impone nuestra condición como mujeres. Tras décadas de democracia y de gobiernos autonómicos, en ningún momento mujer alguna ha ocupado el cargo de Directora de la RTVG; no importa que nos hallemos en condiciones de demostrar que poseemos capacidad, formación, tesón y ganas, para merecer ser distinguidas con tan alto honor. Legislatura tras legislatura, con cada cambio de Gobierno autonómico esperamos con fuerza que las cosas cambien. ¿Llegará por fin el día en que llegue el final de nuestro exilio en la política de nombramientos?
Tan solo TVE con Pilar Miró y Carmen Caffarell, y los catalanes, nombrando a Mónica Tèrribas Directora de TV-3, han enmendado el error.
¿Cuánto más tendremos que esperar las periodistas, y las hay brillantes, de este país? ¿Para cuándo una directora xeral en CRTVG y/o una directora en la radio y/o en la televisión gallega?
La gran pedagoga catalana, Marta Mata, de la Escuela Rosa Sensat, aseguraba que las mujeres son muy buenas para la política “porque están acostumbradas a administrar, son sensibles, e impenitentes trabajadoras, tan solo les falta aprender a golpear fuerte en la mesa para conseguir el hacerse oir”.
El nombramiento de una mujer al frente de la CRTVG no sería solamente un hecho simbólico: estoy segura de que una periodista aportaría un punto de vista nuevo, más agudo y sensible con los muchos problemas que nos afectan a la mitad de la población (desde la publicidad sexista al “uso” de la mujer como reclamo de audiencia, pasando por la invisibilidad del estudio científico de las enfermedades femeninas en asuntos tan actuales y urgentes como el cáncer de mama, la prevención de embarazos, el aborto, y tantos otros).
Pero, además, si los nuevos gestores quieren de verdad hacer bien las cosas, sin la prepotencia del dedazo amigo, si han de procurar un deseable consenso parlamentario, la candidatura de una mujer tendrá necesariamente un consenso más fácil a tenor de los respectivos programas presentados por todos los grupos políticos en el Parlamento.
“Chegou o momento da igualdade real -reza el programa autonómico del PP- chegou o momento de que a muller ocupe o papel que lle corresponde. Chegou o momento da introducción de medidas de equilíbrio entre sexos nos órganos de decisión de institucións e organizacións”.
A por ello, pues, Sr. Núñez Feijóo, no lo dude, empieze con buen pié la legislatura atreviéndose a romper ese odioso techo de cristal que nos aprisiona y asfixia metafóricamente, y nombre al frente de la radio y la televisión públicas de Galicia, una directora general; candidatas eficaces y de notable trayectoria profesional, no han de faltarle, se lo aseguro.

Rosa Gómez Limia
14/4/09