| LOS MASS MEDIA TAMBIÉN INVISIBILIZAN A LAS MUJERES |
Sobre las mujeres se ha tejido a través de los tiempos una espesa capa de invisibilidad. Hasta tal punto esto es así, que aún hoy resulta imposible reconstruir con instrumentos científicos, su extensa existencia en la historia.
En este momento, los encargados de relatar la historia del acontecer diario, son los medios de comunicación de masas. A ellos se les encarga la tarea de relatar lo que sucede, de engrandecer o distorsionar la imagen de los protagonistas de sus mensajes. Hasta tal punto esta es su misión, que los observadores mediáticos afirman que explican que aquello que no aparece en los medios "no existe"
En cuanto a la imagen que de las mujeres están enviando los medios a sus receptores, cabría preguntarse si ésta se corresponde con lo que realmente nos está sucediendo o por contra, están proyectando una imagen inquietantemente equivocada y por ende, distorsionada y desvaída de la realidad. Un pertinaz e insistente observador de los medios inevitablemente diría que se está soslayando una parte muy importante de la labor de las mujeres, precisamente aquella que narra sus logros como líder en parcelas tradicionalmente reservadas a los varones. Actuar así significa una forma más de invisibilizar la realidad de las mujeres. Y del aserto no se salva ningún producto comunicativo: periódicos, cadenas de radio, editoriales, revistas, la televisión, todos ellos y algún otro se expresan en masculino. Las mujeres estamos perdiendo nuestra identidad en los medios de comunicación. Por cada una de nosotras que aparece reflejada , se pueden contabilizar 20 o más personas del otro sexo. Desgraciadamente, de esta estadística hay que apartar la insistente presencia de mujeres en las páginas de sucesos, violentadas o asesinadas por aquel que un día les juró ( ante Dios, por supuesto) amor eterno
" La noticia no tiene sexo, pero su tratamiento si". Dice la investigadora colombiana Patricia Anzola. Y efectivamente tiene razón. Los productos comunicativos que aspiren a enriquecerse profesionalmente y a construir la agenda de lo que se hable en la calle, no pueden a estas alturas huir de la perspectiva de género al elaborar sus mensajes ya que estos son los encargados de distorsionar o de engrandecer nuestra imagen. Los espacios en blanco que se detectan en los medios masivos respecto del género femenino no hacen ningún bien a la causa de la igualdad de hecho. No es haciendo invisibles a las mujeres como se ayuda a construir la realidad de lo que nos está sucediendo. Antes por contra, se machaca el férreo esfuerzo que por alcanzar metas de igualdad auténtica , han realizado y siguen haciendo incontables seres humanos en el mundo entero.
Las mujeres reclamamos nuestra presencia equitativa en los medios, ya que somos la mitad de la población, pero también la reclamamos como componentes de esa sociedad eficiente de la que hemos empezado a formar parte, en proporciones muy cercanas ya, a la de los hombres. Echamos de menos una proyección mediática como eficaces empresarias, científicas, investigadoras, catedráticas, educadoras infatigables, inteligentes gerentes de los hogares familiares...
Los medios de comunicación son servicios públicos a los que las mujeres (y muchos hombres) estamos reclamando una apuesta más claramente decidida en la construcción de una imagen de mujer menos estereotipada, más auténtica y consecuente con la realidad que estamos construyendo. A las puertas de este siglo XXI del que esperamos sea el siglo de la convivencia compartida a todos los niveles, esas poderosas armas de construcción de la realidad que representan los medios, capaces de insuflar ideas, de popularizar conductas, reforzar o desvirtuar creencias, tienen en nuestra opinión una labor imprescindible, un deber social de construir agendas antidiscriminatorias hacia los seres humanos en general y hacia las mujeres en este caso, muy en particular.
|
Rosa Gómez Limia |
|
|